lunes, 13 de febrero de 2017

El signo y la cosa

Hemos vuelto aunque nadie nos llamó, porque la reflexión es así, viene sin que la llamen, como los problemas. Hemos vuelto, y seremos millones, como prometió Evita, y Tupac Katari, y Espartaco, y el potro Rodrigo, todos ellos símbolos de la resistencia. Aunque ninguno ha cumplido hasta ahora su promesa. Pero nosotros sí! Y esta es la reflexión: El signo no es la cosa, no lo es.



El lenguaje muchas veces nos engaña, y las más veces usamos el lenguaje para engañar. Podríamos enredarnos en la discusiones de Wittgenstein, Frege u otros aburridos de la historia, pero vamos a resumirlo (sin hacer honor a los susodichos): El lenguaje tiene tal capacidad de crear el mundo, delimitarlo y conformarlo, que al final podemos confundir el signo con la cosa; creer que el lenguaje acerca del mundo, es el mundo en sí. Es un error mas que común en la vida cotideana, y tal vez los medios de comunicación sea el ejemplo por excelencia. El título del diario, la foto, el encuadre de la cámara, los testimonios, los audios, pueden parecerse mucho, muchísimo, a la realidad. Pueden referirse directamente a los hechos, pero no son los hechos, con todo lo que eso significa.
Y si Clarín no habla de la enorme cantidad de manifestaciones, corte de calle y protesta por despidos, parecieran no existir. Con Clarín me refiero a todo ese conglomerado de massmedia que, a propósito ó sin, crean realidad. Por poner solo un ejemplo clarísimo de un grupo económico que, muchas veces, es demasiado grotesco para operar. Pero todos los medios tienen esa capacidad, con el lenguaje y la comunicación pueden recortar, modificar, comprimir el tiempo y el espacio, la realidad. 

Clarín y Yo
¿Y a mí qué? Te estarás preguntando, pues vos también. Igual que Clarín y todos sus magios, vos también podes engañar, o engañarte, al confundir el signo con la cosa. La palabra "CRISIS" a lo largo y lo ancho del papel, con colores y música melodramática en la pantalla, en boca de "expertos politólogos", puede crear la crisis, sin que necesariamente esten todos los ingredientes que conforman una crisis. Así también vos... y paso a explicarme en el modo sencillo de la vida que sucede.
Pedir /perdón/, no es pedir perdón. Decir /te amo/ no es amar, prometer no es la promesa, o sea, no es el compromiso. El opresor le dice a su víctima que la ama, el enfermizo le dice a su pareja /perdón/; y de repente el signo substituye a la cosa.. la palabra suspendida en el aire es solo palabra en el aire, y la cosa pareciera estár, pero no lo está.
Después de dañar, de insultar o lastimar, y al ver el dolor dibujado en el rostro de su amante, le pide perdón, le dice que se arrepiente.. y voilá, tan simple como repetirlo en un círculo vicioso, se arrepiente y pide perdón. Pero nadie se ha dado cuenta que el signo no es la cosa, pronunciar fonemas del signo no es el acto mismo de estar arrepentido. La oración no es la salvación, el llanto no es la humildad de corazón. El signo no es la cosa.
El niño le rompió un hermoso jarro a su mamá, y aunque intentó pegarla con plasticola, no es la misma, y ni siquiera funciona. Y solo faltan 20 minutos para que la madre regrese a casa. Cuando ella llega, ve la situación, el jarro torpemente disimulado, el niño cabizbajo junto a la escena, con todos sus ahorros en la mano. Después de explicarle todo, le pide perdón y le entrega su dinero para restituir el daño. Pedir perdón solo de palabra es la mentira que todos los que aman se comén con papas fritas, porque confunden el signo con la cosa. Pero el perdón, como el amor, es actuante, restitutivo, proactivo. Hay gente que pide perdón para cumplir... y hay gente que no confunde el signo con la cosa.

viernes, 18 de marzo de 2016

Síndrome de Qin Shi Huang: Parte II

Volvemos al emperador odiado. Su deseo era fuerte, muy fuerte. Estaba empecinado en unas islas en el corazón del pacífico donde se podía vivir para siempre, o por lo menos donde hubiera una receta para la inmortalidad. Si Qin Shi Huang hubiera vivido en Europa, hubiera sido un empresario de la salud.




Si un sinónimo de "inmortalidad" es no envejecer nunca, también lo es la frase que reza una juventud eterna. Y si no son sinónimos, al menos la juventud es requisito de la inmortalidad. Nadie se imaginaria vivir para siempre en estado vegetativo, ni postrado, ni vencido por las enfermedades y el peso de los años. Aquí también vale decir que la idea social de "salud" va asociada a "bienestar", como debería ser. Pero la vejez, muchísimas veces, no significa ni salud, ni bienestar. Como dijimos, envejecer está mas cerca de significar algo negativo, que algo positivo en nuestra sociedad moderna. Las razones pueden ser muchas, pero la económica es una de las razones más pujantes, ya que el sistema capitalista excluye a los ancianos por improductivos. Y si el sistema económico te excluye, paulatinamente el sistema socio-cultural también lo hará.No hay que ser una especie de esclavo del marxismo cultural para darse cuenta que los ancianos son excluidos en la sociedad a causa del modelo de producción capitalista. Es así. Hay una identificación profunda, por lo tanto, entre juventud y bienestar, envejecer y enfermar. Ser joven en algún tiempo fue sinónimo de inmadurez, y ser viejo, de sabiduría. AAAH (suspiro) las buenas épocas que nunca conocimos. Hoy, ser joven es positivo y ser viejo, negativísimo. Hay un fetichismo con la estética juvenil, con su fuerza, "rejuvenecimiento" es palabra de moda en la cirugía estética. La medicina es la encargada de mantenernos saludables y jóvenes. Todo avance de la ciencia médica se destina para prolongar la vida, y hacer más reconfortante dicha prolongación. Robarle tiempo al tiempo.

Todo lo que frene al sistema productivo, es mal visto. Enfermedad, embarazo, incapacidad. La enfermedad es mal vista. ¿Y no debería ser así?... ¿Debería ser así?
A grandes escalas, en el mundo hay cada vez mas gente, y muchísimo menos recursos para satisfacer a todos. Y encima, fogoneados por los medios, la moda y el sistema de consumo, nadie apunta a vivir con lo básico, todos queremos vivir con lo máximo. Todos queremos la vida del rico. Es común ver como las clases menos pudientes (no me refiero a "pobres") pueden vivir sin red de agua potable, pero no sin sus nike/adidas. A todos se nos alienta a consumir, a vivir con altos estándares y la salud es parte de esos ideales civilizatorios. Vivir jóvenes, el culto al cuerpo, el bienestar asociado a la belleza. Por eso explota el consumo de alimentos orgánicos, bajos en grasas, la vida en el gimnasio, las prácticas saludables, porque hemos adquirido el sentido de que cierta estética es positiva, y solo esa. Y claro que hay que distinguir límites, pero no tengo tiempo para detenerme en ello ahora.

Prohibido envejecer
El punto es que nadie quiere envejecer. Nadie quiere morir. Nadie quiere seguir el curso natural de la vida. Se esconde en el hombre el miedo a la muerte, la desesperanza de cualquier otro tipo de vida. El abandono a cualquier promesa del futuro. Sin Dios ni cielo, la vida presente es lo único que nos queda, y es tremendamente horrible y corta. Por eso la actitud desesperada de conservar el cuerpo, de temer a aquello y aquellos que matan el cuerpo, aunque ello nos cueste el alma. Inmortalidad, el deseo profundo del hombre de trascender, de disfrutar de lo único que tiene, por el mayor tiempo posible. Inmortalidad, lo que nos lleva a despreciar todo lo viejo, lo improductivo, y a abrazar lo nuevo de cada instante. Miedo a la muerte, miedo a envejecer, miedo al paso de los años. Y así rompimos con el tiempo y el espacio... ya no importa la historia hacia el pasado, ni la fe y la esperanza hacia el futuro. Importa detener esta juventud por todo el tiempo que se pueda, al costo de lo que sea.

En este camino hemos adquirido muchas, muchísimas prácticas sin ética y sin valores primordiales. La vanagloria del cuerpo, egolatría, culto a lo superficial. Jóvenes que incurren en actividades salvajes en pos del cuerpo, de lo juvenil, arrasando con otros valores antes tenidos en cuenta, hoy minimizados frente a la dictadura del espejo. Y tantos otros más, que imposibilitados de alcanzar ciertos parámetros de belleza y salud, han caído en la frustración y una pésima autoestima.
Vas a envejecer, vas a morir. Sabelo. Lo que importa está justo después de eso...

Síndrome de Qin Shi Huang: Parte I

El primer emperador chino se caracterizó por su severidad, por la estricta burocracia y por sus proyectos hercúleos para llevar adelante la unificación de China, a mano dura. Bastante detestado por las "clases populares", murió paranoico, buscando incansablemente la inmortalidad.




El hilo transversal del blog, hasta donde me permite la autoevaluación, es un recorrido por la modernidad en su lecho de muerte. Entonces, vale la pena decir mucho de esta modernidad europeizada-europeizante que está acabando en ciertos sentidos de su existencia, dando paso a lo que poco saben qué es, pero todos saben que ocurre, la temida y tan difamada "posmodernidad". La medicina no es una ciencia moderna, pero las ciencias de la salud como conjunto, tal vez si. La modernidad galopa sobre este ideal ilustrado: la ciencia, las artes y el progreso técnico se propagarían por el mundo, mejorándolo para siempre, alcanzando la cima del recorrido de la especie humana, que es lo mismo que decir, "hasta que todos sean europeos". Este movimiento civilizatorio (entre comillas) dio aval a la sanguinaria colonización y al subsecuente imperialismo occidental. Nos fuimos por las ramas, pero este ideal de progreso técnico y "civil" también impregna la medicina, ciencia avalada en el capitalismo si las hay. Vamos a saltarnos muchos pasos en su gestación, pero coincidiremos que se constituyó como "el arte de curar", y por contraste, si no se cura, se falla. La medicina estaba predestinada a salvar la salud del hombre, a tal punto en nuestros días, que la inmortalidad tampoco es una locura de antaño. Allá por los años del auge de la clonación, la oveja Dolly y la película (no recomendable) "El sexto día", ya se proponían teorías de la vida clonada, reproducción asistida, manipulada y todas sus variantes tecnocratizadas. La ciencia y la tecnología nos dotaron de un poder sobre lo natural sin precedentes en la historia humana, y tal como en la torre de Babel, el hombre quiso ser Dios. 

No nos mintamos, la edad de las personas, evidentemente, se ha extendido. La expectativa de vida es alta, y Europa durante un buen tiempo gozaba de una media etaria bastante geronta. Pero el "forever young" es la contracara. ¿De que sirve vivir 100 años, si desde los 50 estamos mas limitados fisicamente? La magia de la medicina, otra vez, nos permiten extender nuestras fuerzas y nuestras capacidades. Trasplantes, injertos, manipulaciones genéticas (?), bueno, en realidad no se lo que digo, pero busco transmitirte esta idea: parece que no nos iríamos a morir nunca. También la moda hace eco de ello, lo adulto nunca llega, lo viejo no es "cool", debemos vivir siempre jóvenes. Y aún peor, hay un efecto sinonimia entre "enfermedad" y "vejez", hemos asociado en casi todo ámbito de la vida, que envejecer es malo. Aquí entra en juego el aparato productivo social: los mayores/ancianos como no producen, no sirven. A lo sumo sirven como consumidores de interminables listas de drogas y medicamentos para (ta tan, ta tan) alargar la vida. Entonces hay dos pares de conceptos:(1) Alargar la vida es bueno;(2) vivir bien toda esa larga vida, es bueno. A pocas luces diríamos que está bien.

La contracara del "progreso"
Aqui es donde la reflexión se pone fea. En los países marginales, tercer mundistas, los avances médicos tienen un efecto paradojicamente letal: han logrado extender la expectativa de vida, pero nunca se detuvo su crecimiento demográfico, ni se mejoraron sus condiciones de vida, ni su sistema económico, ni la estabilidad política, ni nada, y todo conspira para una calidad de vida pésima. Millones y millones de gente condenadas a vivir por mas años la pobreza estructural. Para darte un número: China y La India concentran unos 3 mil millones de habitantes, más de la mitad del mundo solo estos dos países. Sumale los millones en Indonesia, Brasil, Pakistan, Nigeria y Bangladesh (todos en el Top 10 de países mas poblados). Locamente, para ese 75% de la población mundial, vivir más no tiene nada que ver con vivir mejor. Va de nuevo: para el 75% de la población vivir más NO es vivir mejor. Y sería muy fácil decir que en esos países la cultura es "así", y unir pobreza con cultura. Si, es cierto la injerenia de la cultura en los aspectos económicos, y aquí no hay tiempo para incurrir en un análisis de ese tipo (ni tiempo, ni pericia del escritor), pero una cosa es clarisima: desde la intromisión occidental en estos países, la ayuda humanitaria llevada por sus "hombres de ciencia", la mayoría de las veces bien intencionada, han provocado este desbalance en alguna medida. 

Se me hizo interminable la opinión, por eso que tuve que modificar el título del post, agregando "Parte I" como premonición de que esto va a durar varios días. Pero hasta aquí la primera conclusión. Para los países menos afortunados, los avances en medicina se volvieron una extensión de la condena.

miércoles, 9 de marzo de 2016

Chittagong, Bangladesh

Chitagong , jeje... que nombre chistoso, no? jajaja... pues no. Se trata del "Infierno en la tierra".



En alguna parte del norte de Bangladesh, ese país al margen de la India - o sea, imaginate el nivel de marginilidad -, un niño de 12 años puede trabajar. A esa edad finaliza la educación formal obligatoria, y desde allí se le permite trabajar "en blanco" en negocios y establecimientos. Obviamente que el ritmo capitalista, de producción y consumo, no espera a nadie, así que eso de "trabajos livianos" es puro cuento. Lo que rinde, lo que de veras rinde, en Bangladesh es la industria del Deshuesadero de barcos. Al norte de la ciudad de Chittagong existen 80km de costa marina donde se amontonan los restos de barcos rotos, obsoletos y en desuso, esperando que miles de manos las desarmen a cambio de sueldos miserables y las vendan empresas que las reutilizan para hacer negocios con el acero y otros metales producto del desmantelamiento de los gigantes del mar. Así es que nuestro niño, llamado Rana Babu, partió a los 14 años para sumarse a las filas de obreros, la edad mínima para trabajar en los astilleros. Los patrones los prefieren niños, porque desconocen la mayoría de los peligros, además les gusta esa actitud temeraria y emprendedora. Sin contar que por el tamaño de sus cuerpos caben mejor por los recovecos de los enfermizos metales.





Los días para Rana Babu son pesados, trabajando a destajo, espera la marea baja para acarrear planchas del casco de los barcos, planchas que llegan a pesar media tonelada, todo a fuerza bruta, entre varios, a pie descalzo o en sandalias, por la barrosa costa. Barro, vale decir, está super contaminado por los metales pesados, el óxido de las naves, y las mirco-partículas de pintura. Cae de maduro que el agua es brutalmente mortal al contacto prolongado... bueno, en esas aguas pasa un cuarto del día, todos los días. Como está lejísimo de su aldea al pie de los Himalaya, Rana Banu se las ingenia para dormir y vivir en los asentamientos precarios de la costa, total, no es el único. La industria está plagada de mano de obra barata, precaria y mal preparada. Viven en comunidad, son familia durante esa mitad del año, y por las noches se calientan quemando lo que tiene a mano: una junta de tubería. Se ríen, se molestan y cantan todos juntos, son felices mientras en amianto se consume en la hoguera, y ellos alrededor. Amianto, eso que en los '80 descubrieron que era cancerígeno, y que la Unión Europea prohibió en 2005 para salvar a sus niños, pero no tiene drama con los niños bangladesíes, si a ellos les parece bien...





Rana Babu no sabe bien para quien trabaja, conoce a los de su cuadrilla, pero no conoce bien a su patrón, después de todo son varias "empresas" las que se dedican a desmantelar los barcos, son 80 kilómetros de cadáveres mecánicos. Para él es solo un mar de gente, en un mar de metal, de sol a sol. Así durante 6 años, como trabajador golondrina en el puerto de Chittagong, un solo verano logró conseguir un trabajo en el campo, pero no ganaba ni un tercio de lo que le pagaban en el deshuesadero, así que esta vez volvió. Acaba de cumplir 22, y va por la séptima temporada. Rana Babu ya es grande y tiene mucha experiencia, y claro que mas fuerte que un niño de 14, así que lo mandan a cortar. 





Ser cortador es como ser premium, te miran desde abajo, es mas emocionante, y aunque caminas a la cornisa, no tenés que andar cargando planchas de metal por el barro. Se traslada con el soplete y un ayudante, entre ambos se turnan para ir desarmando al "Leona I", un carguero croata de mas de 30 años que ahora es la diversión de nuestro amigo cortador. En un momento, una enorme sección del oxidado barco se desprende repentinamente, y al caer levanta una nube de astillas de acero. Esta vez no murió nadie, pero suelen morir algún despistado o curioso, si vas a trabajar de esclavo en un país esclavo, para el capitalismo, mejor te vale no ser tan curioso. Así transcurren los días, cortando, soplete y cornisa. Hasta que un día el soplete que llevaba prendido Rana Babu se encuentra con una bolsa de gas encerrado entre los recovecos de la chatarra. La combinación es mortal, como se sabe, cualquier país minimamente serio sabe que nadie puede trabajar en esas condiciones, pero parece que la ciencia no llegó a Bangladesh.





El de blanco, es nuestro amigo Rana Babu. 22 años. Los 300 que están alrededor son amigos, familiares y vecinos de su pequeña aldea. Y el pozo... bueno, ya sabes, el capitalismo no suele esperar a nadie. Fue lindo conocerte durante 3 minutos, querido Rana Babu.



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Basado y adaptado desde un reportaje de National Geographic. Fotos: Mike Hettwer

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jueves, 25 de febrero de 2016

Perejil y Shibboleth

Si creíste que "shibboleth" se refería a la cebolla de verdeo (ciboulette), fuiste engañado por la metonimia lingüística (?). Y si no sabes a que historia se refiere el término shibboleth, deberías releer Jueces 12 en tu Biblia. 
Cuando la profe decía que había que articular bien cuando se hablaba, no era joda.



Para los despistados, la Biblia relata una curiosa historia de como los galaaditas masacraron a 42.000 personas de la tribu de Efraím, esperando en los pasos del río Jordán. La clave estaba en la pronunciación. En Haití la nefasta historia se repitió, fogoneada por el espíritu xenófobo. República Domincana, la parte occidental de la isla La Española, que comparte con Haití, se lanzó a la matanza de los haitianos. La diferencia socio-económica es profunda entre ambos países, y como sabemos, de la distancia nacen los odios. El presidente de turno, Trujillo, prometió encargarse de la "cuestión haitiana" dentro del país y voilà, una vez despojados de toda su humanidad, moralidad y cercanía, al tratarlos como una "cuestión" entre tantos otros parámetros, es más facil acometer las matanzas. Tip genocida: Las personas son más fáciles de matar si no las pensamos como personas. Claro que las cosas no suceden de la noche a la mañana, ni solo por una frase, pero aquí no hay tiempo ni pericia para un análisis profundo de la problemática particular, y de sus antecedentes históricos respecto al conflicto entre ambos países. El caso es que la policia de Trujillo se apostó en la frontera, mientras los haitianos huían tratando de regresar a su patria.. alto, es sorprendente la maldad del hombre, no solo para exiliarlos amenzando sus vidas, sino que no contentos con el "objetivo" echarlos, hay un esfuerzo superador para ir hacia los lugares por donde pasan los que se escapan, y matarlos a metros de la línea que los hubiera puesto fuera de peligro. 

La ingeniería del mal
Pero no solo es repugnante el esfuerzo por masacrar, también lo es el ingenio al hacerlo. La dificultad en esta cacería se presentaba en diferenciar la población negra local (dominicana) de los negros haitianos, merecedores de la "extrema unción" del plomo y el machete. ¿Cómo diferenciarlos? bien pues, los dominicanos hablan su variante propia del español, con todos los rasgos que eso significa, y los haitianos hablan su criollo del francés, con sus rasgos también. Obviamente que las diferencias en las pronunciaciones serían obvias, así que los sospechosos eran obligados a pronunciar la palabra "perejil", que contiene un /r/, y si alguna vez jugaste a imitar el idioma francés ya puedes imaginarte las diferencias de pronunciación. Y si nunca lo hiciste, no tenés infancia.
Asusta la sistematicidad y el ingenio a la hora de matar, de despreciar, de discriminar. No es nada nuevo, en nuestra vida estamos rodeados de invenciones que se desarrollaron con fines militares, o sea, para matar gente o para eficientizar el proceso de matar gente.

Y hay más "shibboleth" para todos y todas: El asedio de la ciudad de Brujas, donde los flamencos (no las aves) masacraron a francófonos usando un schilt ende vriend; el lollapalooza en la guerra del pacífico para matar japs; o la pronunciación de Francisco en la guerra independentista colombiana. Todos eventos que merecen ser googleados. 

lunes, 22 de febrero de 2016

La autodeterminación de los pueblos

La independencia de los Estados Unidos (1776) es una luz en el desarrollo del continente, y en el mundo realmente. A sus valores, anhelos y moral en la que se pararon sus "padres fundadores" les debemos, en gran parte, las actuales conceptos de independencia, democracia y república, como así también varios demonios más. Si, los valores cristianos asentaron la nación, pero eso no los convirtió en potencia. Existe un juicio desmesurado que nos lleva a pensar que la opulencia actual y su poderío y bienestar económico provienen directamente de sus bases éticas cristianas, sin evaluar muchas otras prácticas que de "cristianas" no tienen nada, pero que definitivamente lanzaron al país del norte directo al poderío. Pero esa no es la clave de este post, que en realidad no tiene ninguna clave para nada. El punto es que la independencia del hermano mayor del continente nos abre a una realidad: los pueblos, las naciones, tienen el derecho natural (¿natural?) de decidir su propio destino. Desde ese 4 de Julio, un efecto bola de nieve baja rodando por el nuevo mundo, y la independencia de los pueblos americanos galopa de estrecho a estrecho (Bering y Magallanes). Desde luego que Argentina cae en la bolsa también, los criollos reclaman el derecho de decidir un gobierno propio, ser soberanos e independientes de las decisiones extranjeras (léase españolas). 

Sin caer en el ambientalismo, podríamos decir que el océano atlántico nos salvo. África, y Oriente (medio y lejano) no tuvieron la misma suerte, aunque nuestra suerte tampoco fue tan buena. Hoy la controversia pasa por Siria, foco mediático del momento, así será nuestro ejemplo, aunque ni la viralización de su situación sea hacerles justicia.
Nos podemos sentir muy heróicos al traer la cuestión siria a colación, al opinar y cambiar los colores de nuestras fotos en facebook, subir memes e imágenes de todo tipo. Lo cierto es que la ebullición pronto pasará, si algo identifica ésta cultura mediatizada y tecnócrata es la fragmentación de las sensaciones, los fragmentos son efímeros. Hoy te preocupa Francia, los refugiados, los indios Qom, el escándalo de Ciccone, la AFA, el ballotaje. Nos importa todo... no nos importa nada. Aunque de nuevo, nos desviamos del punto.




Parte de la solución es legal
El punto es: no podemos solo comprometernos superficialmente, una opinión plasmada en facebook y nada más. Y esto no se trata de exigir que todos hagamos un viaje a Siria en ayuda humanitaria. O tal vez si, pero no todos podríamos, los pasajes no se pagan con caramelos. En cambio, el punto es que nos llenamos la boca de opiniones aisladas, o sea, sin rastro ni huella hacia el pasado, hacemos análisis ahistórico, opinamos según dicta la agenda. Así creemos que hay que ir a Siria, llenarles de pan la boca de los nenes, instaurarles un gobierno democrático a fuerza de balas, o tal véz a fuerza de poesía y ambientalismo, construir algunas plazas de estilo francés y un programa de precios cuidados (una idea muy extendida en el siglo pasado. No! y aquí es donde se me pone cuesta arriba para explicar mi punto, pero es que ese santo concepto de autodeterminación de los pueblos es justamente lo contrario a la caridad política, el paternalismo europeo o al intervencionismo mesiánico de países "cristianos". ¿Las potencias quieren ayudar a Siria? (pobre Siria, me la alquilé de ejemplo) Bien, pues podrían empezar reconociendo todo el mal, el manoseo, el saqueo y la marginalización que le han hecho... y seamos bien claros, Europa (incluyendo los EE.UU.) podrían pedirles perdón al mundo entero. Los ingleses le han robado a la zona arábiga a mas no poder, y paradójicamente, Estados Unidos ha provisto de armas a varios de los grupos terroristas islámicos que cada tanto les pinta combatir. Han intervenido tantas veces, haciendo tanto mal, que han producido un duro resentimiento hacia lo occidental-cristiano.
Y el punto es: dejemos a Siria convertirse en el país que quieran, que respeten ciertas regulaciones internacionales y humanitarias, pero que se acaben los boicots económicos y políticos, la manipulación estratégica, la extorsión a gran escala, solo porque sus gobiernos no se ajustan al modelo francés/alemán/inglés. Eso necesita la Siria estatal, ser autónoma, pensar su futuro sin que los apuren los dueños de los misiles. Que le ayuden a tomar decisiones con libertad, no que les entreguen un programa de acción bajo amenaza de incumplimiento.


Y que lo mismo sea para Argentina... que el Consenso de Washington o la "Escuela de las Américas" no se reencarnen en otros organismos programáticos, ni que el juez Griesa, el FMI o el BID nos digan qué, y cómo hacer. Autonomía! escuchame bien Mauricio, autonomíaaa!

martes, 16 de febrero de 2016

Patas de ranas para todos

Hace miles, millones de año que no escribíamos. Hemos vuelto, y a nadie le importa. El pibe trabado de abajo no tenés idea de quién es, hoy eso va a cambiar. Aguante leer!


Desde Armenia con amor
La mano viene así, al este de Europa hay un deporte bastante popular allá, llamado "natación con aletas". La explicación para principiantes es (léase dummies): nadar con unas patas de ranas y snorkel, sumergido parcial o totalmente, y así llegar a distancia que pueden alcanzar los 20km en competencia. Bueno, el pibe de la foto hacía ese deporte, y se llama Shavarash Karapetyan. Evidentemente es armenio, nacido mientras ese país pertenecía a la URSS, así que también es soviético, y fue un verdadero experto en la disciplina, nombrado Maestro de Honor de Deportes de la Unión Soviética y no por nada: 17 veces campeón mundial, 13 veces campeón europeo y 7 veces campeón de la URSS, y se dio el lujo de batir 11 récords en la disciplina. Tranqui el pibe, una verdadera máquina en lo suyo. 

Un día estaba entrenando tranqui, o sea, corriendo 20 km alrededor del lago Ereván, en la capital armenia del mismo nombre. En eso que corría, un tranvía cae al lago porque al pobre chofer la da un infarto, y la cosa cae derecho al fondo con unos 92 pasajeros arriba. Lago sumamente contaminado por aquellas épocas, y es de suponer que no habrá cambiado mucho desde entonces, de unos 10 metros de profundidad. Imaginate, sos mega campeón del mundo en natación, tenés solo 23 años, te queda mucho por desarrollar y todavía la podés romper más quedando en la historia del deporte... o podés meterte al lago contaminado a salvar gente al costo de tu propia vida.
El pibe de la foto se mandó. Entonces nada hasta lo profundo (10 metros), rompe el vidrio con sus piernas, y tiene que subir a respirar (10 metros más), pega una bocanada de aire, y vuelve a sumergirse. Así, unas diez veces durante 20 minutos, así que puedes imaginarte la velocidad tremenda en la que hacía las cosas, después de todo era lo suyo. A eso agregale que el tranvía, al golpear el suelo levanta sedimentos, lo que quiere decir que no se veía nada, y el agua no solo estaba contaminada, también estaba sumamente fría. El pibe de la foto rescató unas 30 personas, de las cuales solo 20 lograron sobrevivir, se cortó todo el cuerpo con los cristales del tranvía, lo cual le desembocó en una septicemia grave, tuvo hipotermia y neumonía bilateral, y pasó 46 días en coma. El pibe de la foto nunca más volvió a nadar. A los 23 años, el "Maestro de Honor" selló para siempre su carrera deportiva. 

Podría contarte que en 1985 volvió a salvar gente de un incendio, o de la falta de reconocimiento por parte de un estado comunista censor, o del enorme cariño que le demostraron aquellos a los que él salvó, pero con semejante hazaña basta por hoy. En el ´93, el pibe de la foto puso un negocio de reparación de calzados por falta de dinero y en eso se mantiene aún. Y cuando le preguntaron que fue lo peor de todo eso que vivió aquél fatídico día, él dijo que ahí perdió su carrera deportiva, perdió su futuro asegurado para siempre, y todas las noches se pregunta como hubiera sido su vida si no hubiera estado ahí, hasta donde podría haber llegado si no hubiera tomado la tonta decisión de meterse al agua. 
No, mentira... dijo esto, y así cerramos: 

"Sabía que solo podía hacer un número determinado de inmersiones. tenía miedo de cometer un error, estaba muy oscuro por lo que no podía ver nada. En una sumergida solo encontré un asiento vacío, en esa sumergida no salvé a nadie, ese asiento vacío aún me persigue en mi sueños"

¡¡ MA ES TRO !!